Como empezar a correr (o running para principiantes)

Con motivo de las fiestas, ya sea por las inminentes y copiosas cenas (con la empresa, los amigos, la familia…) que nos hacen temer los kilos de más, o debido a los clásicos propósitos de año nuevo que todos nos planteamos de cara al 2014, somos legión los que nos decidimos a desempolvar las viejas zapatillas de running o a calzárnoslas por primera vez.

Sin embargo, también son gran número aquellos que no saben por donde empezar, o que se lanzan directamente a emular las hazañas de los atletas olímpicos, consiguiendo la única medalla de engrosar la cartera de clientes de un fisioterapeuta.

Aunque parezca un deporte de lo más sencillo (y económico, sólo necesitamos unas zapatillas, nuestros viejos pantalones de las pachangas y una camiseta en sus últimos días útiles, el resto del equipamiento ya vendrá ) también es uno de los deportes que más lesiones puede producir si se practica de forma incorrecta.

Aquí presentamos unas pautas para que el comienzo se haga más llevadero y evitemos las lesiones:

-Debemos escoger unas zapatillas aptas para nuestro tipo de pisada, si no sabemos cuál es, debemos acudir a tiendas especializadas donde nos mostrarán la manera de saberlo fácilmente.

-Ante todo, lo más importante es conocer nuestros límites. Como ya hemos indicado antes, comenzar a un nivel excesivo sólo acarrea lesiones y quedarnos un tiempo indefinido en dique seco, preguntándonos que hicimos mal.

-Siempre debemos calentar primero, corriendo muy suave unos minutos, con ello prepararemos nuestros músculos para el trabajo que vendrá después. No importa si corremos 1 kilómetro o 42, siempre debemos calentar.

Comenzar poco a poco. Este es el mejor consejo que podemos regalar. Debemos empezar siempre de forma suave y acorde a nuestro estado físico, para aumentar poco a poco la distancia e intensidad, según vayamos mejorando.

Si al principio no somos capaces de mantenernos cierto tiempo corriendo, no debemos avergonzarnos de caminar un poco y coger resuello, para luego continuar corriendo. Recuerda siempre no forzar la máquina, queremos mejorar nuestro estado físico, no empeorarlo.

Estirar, estirar, estirar. Nunca nos cansaremos de repetirlo. Siempre debemos reducir la marcha al final del entrenamiento, para después estirar suficientemente los músculos trabajados. Esto mejorará la recuperación de cara a próximos entrenamientos y evitará lesiones a la larga.

Siguiendo estas sencillas pautas, podremos comenzar a cuidar nuestra salud y nuestro físico de manera segura, eliminando las posibilidades de lesiones y permitiéndonos disfrutar de estas fiestas en compañía de los nuestros sin preocuparnos de los kilos de más.

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