¿Debería montar un gimnasio en casa?


A menudo nos sucede que no encontramos el tiempo suficiente para salir de casa y hacer deporte en un gimnasio. Tratamos de buscar alguno que esté cerca de nuestro lugar de trabajo para ir cuando acabemos, de mirar cuál nos queda cerca de casa para ahorrarnos tiempo al ir, pero no hay manera. Entonces nos planteamos la posibilidad de montar en nuestro hogar un gimnasio particular con el que mantenernos en forma con la misma facilidad con la que vamos a la cocina a prepararnos un café. ¿Es esta una buena medida, o tiraremos nuestro dinero?


¿Realmente no tengo tiempo?


¿De verdad no hay tiempo para apuntarse a un gimnasio, o nos limitamos a perderlo en otras cosas que no nos aportan nada de valor? ¿Podríamos limitar el uso del televisor, por ejemplo, y apartar una hora cada dos o tres días para hacer deporte?


Si después de valorar el tiempo que pasamos sentados en el sofá nos damos cuenta de que no lo tenemos de verdad, podríamos buscar material de gimnasio con el que hacer algunos ejercicios, pero es probable que sí podamos apartar un poco de tiempo sin necesidad de montar en casa un polideportivo.


Puntos a favor de tener un gimnasio en casa


Disponer en todo momento de máquinas de gimnasio es positivo porque podemos acceder a ellas y ejercitar nuestros músculos con facilidad. Por ello hay deportistas profesionales que han comprado material gimnasio segunda mano para mantenerse en forma cuando tienen muy poco tiempo para salir fuera o quieren aumentar sus sesiones.


Disponer de un gimnasio en casa puede incentivarnos a practicar ejercicio más a menudo. Sobre todo cuando hace frío fuera y no nos apetece nada tener que vestirnos para salir a ejercitarnos, o cuando no tenemos nada que hacer y decidimos aprovechar el tiempo haciendo algunas series.


Algunos aspectos negativos


Claro está que no todo son ventajas. También hay algunos aspectos que afectan negativamente si montamos un gimnasio en casa, y que nos conviene conocer para tomar una buena decisión y no acabar perdiendo dinero.


El primero de los puntos negativos tiene que ver con nuestra propia motivación. Y es que saber que en casa tenemos un gimnasio puede producir el efecto contrario al que buscamos, y acabar por dejar el ejercicio para otro momento simplemente porque tenemos las máquinas a nuestra disposición todo el día. Antes siquiera de pensar en montar nuestro gimnasio necesitamos estar decididos a apartar tiempo para utilizarlo.


Otro aspecto que puede perjudicar es la falta de un monitor que nos guíe en el proceso de ejercicio, algo que nos puede producir lesiones. Aunque no es imprescindible tener a un entrenador, siempre es mejor contar con la experiencia de un experto que nos ayude a optimizar cada ejercicio, ganando tiempo y reduciendo el esfuerzo al mínimo.


Estos son principalmente los puntos que tenemos que analizar de cara a montar o no un gimnasio en casa. Hay otros muchos, de modo que necesitamos sentarnos a planificar y pensarlo todo antes de tomar una decisión.